No importa por dónde empieces. Lo importante es que empieces.
Hace unos meses iba caminando por el pasillo de cereales del supermercado cuando, de la nada, me empezó a dar un ataque de ansiedad. La respiración se me aceleró y la presión en el pecho aumentaba poco a poco. Se sentía como si no hubiera escapatoria, como si todos mis