El Poder de la Comunidad

El orgullo venezolano y la empatía del mundo se unen. Una prueba de que la solidaridad humana no tiene fronteras.

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El Poder de la Comunidad

Escrito por Oren Stambouli

Cuando paso por los momentos más oscuros, trato de dedicarle al menos cinco minutos a agradecer lo bueno. Agradecer lo que sí está bien, lo que me impulsa a seguir adelante. Esta semana, una semana de tanto dolor y destrucción, muchas cosas han sido un foco de luz y esperanza. No solo por el ímpetu de nuestra gente, sino por la conmovedora reacción del mundo entero, que se ha volcado a ayudar. Ustedes saben cuáles son esos gestos; lo están viendo y viviendo exactamente igual que yo.

Sin embargo, hoy quiero enfocarme en un área específica: el factor comunidad.

En mi caso, mi vida se cruza por tres comunidades de las cuales me siento extremadamente orgulloso; tres pilares propios que han respondido con una fuerza descomunal ante la tragedia: la comunidad de exiliados, la comunidad de artistas y la comunidad judía.

“Como es arriba, es abajo”. Lo que hacemos aquí se refleja allá. Cada mano que se une a la distancia es un ladrillo que levanta a nuestro país.

Artistas y el exilio

Ver a tantos artistas y creadores de contenido brindar sus redes sociales para movilizar, visibilizar y conectar a millones de personas alrededor del mundo ha sido conmovedor. Fue caótico, improvisado, imperfecto. Pero cuando un terremoto te ataca, la perfección es lo de menos. Lo importante es ejecutar, no quedarse paralizado; hacer lo mejor que se pueda en esos primeros cinco días críticos. Ya con el tiempo nos organizaremos, mejoraremos lo que haya que mejorar y nos encargaremos de que la ayuda fluya poco a poco.

El exilio no se quedó atrás. Absolutamente cada venezolano, desde cualquier rincón del planeta, dio todo lo que tenía para apoyar desde donde estuviera. Por primera vez en mucho tiempo, el enfoque era uno solo: sin banderas políticas ni afiliaciones ideológicas, todo el mundo se unió por una misma causa. Eso me enorgullece profundamente, y sé que llena de orgullo a millones.

Sé que, de esa misma manera, seguiremos apoyando como se necesite. Sé que el pueblo venezolano y la comunidad en el exilio harán lo que sea necesario para reconstruir el país. Ahora no es momento de teorizar sobre el futuro, nos tocan otros pasos inmediatos. Pero tengan por seguro que cuando el próximo paso se tenga que dar, se va a dar más fuerte y con más confianza que nunca.

“Como es arriba, es abajo”. Cuidar el alma de los más pequeños es asegurar los cimientos del futuro. El poder de una historia para sanar y sostener en medio de la tormenta.

La doble herida y la naturaleza de ayudar

Por último, quiero tocar un tema más delicado y, probablemente, el menos obvio para quienes ven esto desde afuera: mi comunidad judía.

Durante los últimos tres años, la comunidad judía en todo el mundo ha lidiado con el dolor del 7 de octubre; nos tocó ver de lejos uno de los ataques más crueles de nuestras vidas. Vivimos esa "obsesión" constante de tener que ver los videos de la crueldad filmada por los mismos atacantes, las historias de los sobrevivientes y la agonía de saber que cientos de personas permanecían secuestradas en túneles en manos de terroristas. Han sido tres años de una agonía que mutaba a distintas intensidades: pasábamos del horror a la esperanza, del orgullo a la depresión, de la alegría al vacío. Un maremoto emocional.

Y aquí estamos hoy, enfrentando este golpe devastador que a la comunidad judía venezolana nos toca sufrir por partida doble. Hubiera sido más fácil apagar el celular y desconectarse de tanto dolor. Pero esa no es nuestra naturaleza. Si hay algo que aprendemos, es a navegar lo bueno y lo malo, y a ayudar donde se pueda.

Desde el minuto uno, el Club Deportivo Hebraica en Caracas abrió sus puertas, y la comunidad entera se acercó a colaborar sin descansar. En Miami, la historia fue la misma: en cuestión de días se organizaron centros de acopio, recolección y transporte hacia Venezuela, trabajando de la mano con instituciones que antes no conocíamos, pero que ahora son manos amigas. Madres dejando todo a un lado para ir a clasificar insumos; jóvenes que, a pesar de que jamás han puesto un pie en Venezuela, prefirieron pasar el día ayudando en lugar de ir a la playa.

Pero no fueron solo los judíos venezolanos quienes se unieron. México mandó una delegación de rescatistas (Cadena) e Israel envió equipos de resacte con tecnología avanzada para localizar a personas entre los escombros, logrando una unión poderosa e inusual con los famosos "Topos" de México.

“Como es arriba, es abajo”. Un recordatorio para todos de que nuestro propósito en esta vida es traer luz, siendo ese faro en medio del caos que ilumina el camino.

Lo que los algoritmo no muestra

Hago un énfasis específico en esto porque el nivel de antisemitismo en el mundo durante los últimos años ha estado en su máxima expresión. La cantidad de odio y falsedades vertidas contra los judíos en todas partes —actos de vandalismo, agresiones, asesinatos en masa e incluso la línea de ataque constante de gobiernos— ha sido asfixiante. Pero en el momento de la catástrofe, no se esperó ni un minuto. La decisión fue clara e inmediata: vamos a ayudar porque podemos ayudar.

Esa es la parte que los tiktokers no cuentan. Esas son las marchas de las que los estudiantes de NYU, UCLA y decenas de universidades no te hablan.

¿Se acuerdan del 3 de enero? ¿Se acuerdan de toda esa ola de propaganda y de las organizaciones oficiales que alzaron la voz, rasgándose las vestiduras ante los hechos de ese día? ¿Dónde está toda esa estructura ahora?

Es ahí donde se les cae la máscara: las mismas organizaciones financiadas para sembrar división, perseguir y amplificar el antisemitismo en nuestras calles, son el mismo aparato político que el 3 de enero montó un teatro de indignación. Hoy, ante una tragedia que exige ayuda verdadera y no discursos, esas plataformas callan.

No hay ni una marcha convocada por ellos, ni una muestra de dolor, ni un dólar mandado, ni un solo post de apoyo en sus redes sociales.

Para nosotros, el pueblo judío, nada de esto es nuevo. Hemos pasado por esta historia cientos de veces a lo largo de nuestro camino. Por eso entendemos que esta guerra de desinformación solo se combate de una manera: mostrando quiénes somos a través de acciones. Por eso no hubo duda. Por eso no hay una estrategia de marketing detrás. No preguntamos si debíamos o no; simplemente ayudamos.

Hoy más que nunca, estoy profundamente orgulloso de mi comunidad judía, tanto la venezolana como la del resto del mundo.

Ayudar de manera efectiva requiere saber a dónde van los recursos. Si deseas colaborar, aquí comparto una lista centralizada de iniciativas y organizaciones completamente verificadas y confiables que están respondiendo a esta emergencia.

Aprieta aquí para acceder a la lista de iniciativas confiables. 🤍🇻🇪

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Venezuela: Reliable Charities
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