Spielberg el espejo que necesitamos
En un cine saturado de superhéroes, Spielberg propone una rebeldía absoluta: recordar que la empatía es nuestra tecnología más avanzada.
E.T., el extraterrestre es la primera película que recuerdo haber visto en un cine. En ese entonces, yo era solo un niño fascinado por la magia del cine, pero hoy entiendo que lo que Steven Spielberg estaba haciendo conmigo —y con millones de personas— no era solo entretenernos. Nos estaba enseñando a sentir.
Por eso, escuchar a Spielberg hablar recientemente con Stephen Colbert sobre su próximo estreno, Disclosure Day, me erizó la piel. En ella revela que sus protagonistas, tras tener contacto con vida alienígena, adquieren habilidades inesperadas. Y no se refiere fuerza bruta, invisibilidad o rayos láser. El superpoder que adquieren es empatía profunda y conexión humana.
El cine se ha saturado de superhéroes que resuelven los problemas del universo a golpes. Por eso, que mi director favorito decida filmar una carrera contrarreloj por la verdad, donde la mayor evolución humana tras tocar lo desconocido sea la capacidad de comprender el sufrimiento y la experiencia de vida del otro, me parece un acto de rebeldía absoluta. Es una declaración política y espiritual.
Una expectativa para el cine, un deseo para la vida
Mis expectativas con Disclosure Day son altísimas, no lo voy a negar. Pero mis verdaderas expectativas van más allá de la pantalla. Este artículo no es solo sobre una película; es sobre una profunda esperanza personal.
Sueño con el día en que, en la vida misma, la empatía sea reconocida como la fuerza más grande del mundo. No la manipulación, no el ego, no el dominio económico. Imaginemos por un segundo un diseño social donde el líder no sea el más rudo, sino el que tenga mayor capacidad de escucha. Un mundo donde el éxito no se mida por cuánto acumulas, sino por cuántas realidades eres capaz de sostener y comprender sin juzgar.
Spielberg nos devolvió la infancia con un alienígena que sentía el dolor de un niño humano. Décadas después, parece que viene a recordarnos que el verdadero misterio del universo no es qué hay allá arriba en las estrellas, sino qué somos capaces de hacer con lo que tenemos aquí adentro.
La empatía no es debilidad. Es la tecnología humana más avanzada que tenemos, y es hora de que la empecemos a usar.